Un equipo compacto termosifón que genera agua caliente, se compone
de los captadores solares y el deposito de acumulación de agua y puede
ser de circuito abierto o cerrado.
En un circuito abierto, el agua del depósito pasa por los captadores
y siempre existe el riesgo de a) la congelación del agua y la destrucción
de los captadores y b) la concentración de sales en sus tubos.
Por esta razón, el circuito abierto se recomienda donde la temperatura
no baja de los 3°C durante todo el año y la dureza del agua no supera
los 20 grados alemanes.
En un circuito cerrado tales riesgos no existen debido a que a través
de los captadores circula una solución acuosa de glicol, que no se mezcla
con el depósito de agua.
Para hacer frente a los cambios grandes de temperatura y el caso de
que el agua se hierva, en el verano, el circuito cerrado cuenta con
tanque de expansión y válvula de seguridad.
El agua fría entra por la parte inferior del acumulador. A partir de
ahí, como tiene densidad mayor, llega al captador a través del tubo
para calentarse y luego regresa a la parte superior del deposito para
su uso cuando sea necesario. El movimiento del agua es natural, es decir,
se basa a la diferencia de densidad entre el agua fría y caliente, por
eso mismo el depósito se coloca en un nivel más alto que el captador.
Para los días que no hay o es suficiente la energía solar para generar
agua caliente, están disponibles las siguientes fuentes de energía auxiliar:
a)
la resistencia eléctrica de potencia 1,5 - 4 kW
b)
intercambiador de calor específico que está conectado con el sistema
de calefacción central.
Los equipos compactos termosifón se instalan en techos
planos o
inclinados inclinados están destinados sólo para el uso doméstico.
Una instalación típica residencial de un equipo compacto termosifón
en Grecia cada año consigue un ahorro de energía de 1400 kWh. Esta cantidad
equivale al 70% de las necesidades anuales de una familia de cuatro
miembros en agua caliente.